Acudo a esta tribuna, en nombre de la Fracción Parlamentaria del Partido Revolucionario Institucional, para fijar mi posicionamiento ante la entrega del informe sobre el estado que guarda la administración pública de Querétaro.
Quiero comenzar haciendo una precisión fundamental: Hoy no vengo a calificar un informe que apenas ha sido presentado. No sería responsable adelantar conclusiones antes de conocer, revisar y contrastar a profundidad su contenido.
Hoy comienza precisamente ese ejercicio. La entrega de este informe no constituye el final de la rendición de cuentas. Es el principio.
A partir de este momento corresponde a esta Soberanía leer, revisar, preguntar, contrastar y evaluar. Esa será mi responsabilidad como legisladora, bajo una convicción muy clara: Ni prejuicios para descalificar, ni complacencias para aprobar. Primero, conocer. Después, analizar. Y finalmente, emitir una valoración responsable.
La gobernabilidad democrática se construye con respeto entre Poderes, diálogo institucional y responsabilidad.
La rendición de cuentas es una obligación constitucional frente al pueblo. Y la responsabilidad de esta Soberanía consiste en ejercer con dignidad la representación popular: fiscalizar, evaluar, preguntar y proponer.
Por eso, el verdadero valor de este ejercicio estará en nuestra capacidad para contrastar lo informado con la realidad que viven las familias queretanas. Una cifra o un porcentaje, pueden mostrar crecimiento, pero la pregunta fundamental será, ¿se resolvió el problema para el que fue construida una obra o un programa? Ese será el sentido de mi análisis: comprobar y contrastar lo que se informa con lo que ocurre.
Reconozco que Querétaro tiene fortalezas importantes. Negar esos avances sería faltar a la objetividad, pero reducir la realidad a cifras e indicadores macroeconómicos también sería un error. Detrás de cada cifra hay una persona. Detrás de cada porcentaje, hay una familia.
Por ello, revisaré con responsabilidad el informe que hoy se entrega, y particularmente las comparecencias. Reconoceré resultados sustentados, preguntaré cuando existan dudas, señalaré inconsistencias y propondré áreas de mejora.
En el tema de desarrollo social, me interesará conocer a quién llegó y con qué resultados, garantizando siempre la transparencia.
En materia económica y presupuestal, revisaré cómo se gastó y con qué eficiencia. El objetivo es gastar mejor y establecer prioridades.
También, pondré especial atención a la infraestructura, la movilidad, los servicios públicos y la seguridad. Porque la ciudadanía evalúa al gobierno cuando sale de su casa, en su tiempo de traslado y al exigir seguridad para su familia.
¡¡¡Ahí, está la verdadera evaluación de un gobierno!!! Y ahí, estará también mi responsabilidad como legisladora.
Compañeras y compañeros: El Partido Revolucionario Institucional no necesita negar su historia para construir su futuro. La conocemos, la asumimos, hemos aprendido de ella y nos estamos transformando.
Reconocer nuestra historia no significa desconocer nuestros errores. Seguimos preservando aquellos principios que siguen teniendo plena vigencia: la democracia, la justicia social, el Estado de derecho y la igualdad de oportunidades.
Por eso, frente a quienes pretenden reducir al PRI a sus circunstancias electorales, lo digo con serenidad y firmeza: “Una institución política no se mide por una elección”. Se mide también por su capacidad de representar causas, formar cuadros y construir propuestas.
Mi presencia en esta Legislatura tampoco es una concesión, ni una cortesía: Es consecuencia de la voluntad ciudadana expresada en las urnas. Y esa representación merece respeto. No pido privilegios. ¡¡¡Pido respeto democrático!!!
Reitero mi respeto absoluto a la división de Poderes. Ser contrapeso no significa ser obstáculo. Ser oposición no significa oponerse a todo. Y construir acuerdos, no significa renunciar a las convicciones.
Porque mi responsabilidad como representante popular tiene un destinatario superior: Querétaro y su gente.
Querétaro, necesita un Gobierno que gobierne, un Congreso que legisle y fiscalice, y una ciudadanía con certeza en sus instituciones.
Hoy recibimos un documento. A partir de hoy, comienza el ¡¡¡análisis!!! No adelantaré juicios, ni descalificaré sin revisar, pero tampoco dejaré de señalar aquello que considere que debe corregirse.
Desde esta tribuna, reitero mi voluntad de construir, mi disposición a dialogar y mi responsabilidad de señalar.
Porque ser oposición responsable también es una forma de servir.
Por la dignidad de la representación popular. Por el respeto a las instituciones. Por la democracia. Por la justicia social. Y por el Querétaro próspero, seguro, incluyente y con oportunidades para todas y todos.

